Estas Navidades pídele a los Reyes unos patines de tu talla

 

Las Navidades están a la vuelta de la esquina y muchos adultos y pequeños han aprovechado para pedir unos patines en su carta. Sean en línea o tipo quad,
lo fundamental es saber qué talla usamos para poder estrenarlos lo antes posible. Hoy te doy algunos consejos para que pases unas fiestas sobre ruedas.

La correcta elección de la talla será lo que marque la diferencia entre disfrutar o aborrecer el patinaje. Es algo que, además,  genera muchas dudas tanto a particulares como a familias. Lo fundamental a tener en cuenta es que la talla del patín tiene que ser la misma que la que se usa habitualmente en calzado y, por tanto, dependiendo de la marca podría variar unos centímetros arriba o abajo.

A la hora de probarse un patín, la primera sensación es que aprieta. Esto se debe al acolchado que lleva la bota, que con el uso termina cediendo. Si se escoge un patín que desde el principio queda grande, es decir, no aprieta dicho acolchado, con el paso del tiempo la bota bailará y será imposible rodar con ella. Entonces, ¿cómo se elige la talla?

Es recomendable emplear la misma técnica que cuando alguien se prueba calzado de calle. Por un lado, hay que echar el pie hacia atrás, de tal forma que el talón se quede totalmente pegado a la bota. En esa posición se debe de tener el suficiente espacio para mover los dedos y el gPatines de tu tallaordo, en concreto, tiene que tocar ligeramente la punta del patín. Si en ese instante aprieta demasiado o, por el contrario, queda suelto no es la talla correcta.

Un truco para comprobar la talla de los niños es que se pruebe los dos patines con un calcetín que use habitualmente para patinar. Una vez atados los cordones y abrochados los, que el pequeño se ponga de pie y en esa posición debe notar lo explicado anteriormente. Después, que flexione las rodillas como si hiciera una sentadilla para sentir que el dedo gordo del pie ya no le roza. Si es así, esa será su talla.

Es cierto que en grandes establecimientos aconsejan comprar hasta dos tallas más o que hay familias que prefieren comprar un patín más grande a sus hijos “para cuando den el estirón”. Sin embargo, estas decisiones solo acarrean un abandono en esta disciplina, puesto que no se podrá practicar. Con un patín grande es imposible lograr el equilibrio, realizar giros o, simplemente, mantenerse en pie. Solo queda reflexionar: si para una boda, por ejemplo, se compran unos zapatos que queden bien, ¿por qué no hacer lo mismo con unos patines, con los que se pasan más horas?

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